MI HISTORIA Me la metió hasta dentro, no me dolió mucho porque el agujero
ya se había hecho a la medida y empezó a bombear para dentro y fuera, creí que
me moría, no se si de gusto o de dolor.

Hola a todos, soy Maica, tengo 29 años y soy de Cantabria en el norte de
España. Me imagino que estaréis cansados de escuchar al principio la misma
cantinela común que tenemos todas las travestís de vestirnos con las prendas
de mama y de las hermanas, pero es que lo necesitamos contar, para coger
confianza con vosotros. En mi caso yo tenía 13 años mi madre no se porqué un
día cuando salía del baño me dijo: "mira que tetitas tienes", "un día te voy a
comprar un sujetador". La frase me dejó trastornada, ¿A que se habría referido
mi madre? No me la podía quitar de la cabeza. Esa misma tarde cuando fui a
echar la ropa sucia vi que había un sujetador de mi madre, lo toque y me
encantó su tacto y me lo probé, fue deliciosa la sensación.
A los dos días mis padres se iban de excursión toda la tarde y yo les puso una
excusa y me quedé sola en casa. En cuanto se marcharon fui al armario de mi
madre para volver a tener la sensación del sujetador, pero cuando lo abrí vi
todo un mundo de posibilidades, así que decidí vestirme entera. Con esos años
era lampiña (ahora también...estoy depilada) y me puse un conjunto interior
blanco con leotardos verdes (que no pegaban ni con cola), una blusa rosa
ajustada con una falda negra larga muy bonita y unos zapatos (que me quedaban
un poco pequeños).Después me maquillé con tonos rosas y morados y me pinté
hasta las uñas. Me veía preciosa. ¡Que excitación!
A partir de ese momento ya nació Maica y ya no pude parar de vestirme. Pero
tenía muchas dudas ya que a mi me seguían gustando las mujeres y no encontraba
a los hombre atractivos. Fantaseaba con ser mujer, me encantaría ser Mujer
pero no los hombres. Que raro (pensaba).Lo intentaba dejar miles de veces pero
luego siempre volvía , daba igual si tuviese novia que no.
Además poco a poco fui descubriendo más cosas como mi sexualidad e Internet.
Una que descubrí que yo también tenía un agujero común al de las mujeres
siempre que me vestía terminaba con algo con forma de pene (zanahorias,
rotuladores gordos...) dentro de mi culito hasta que llegaba al orgasmo. Y en
Internet conocí a muchas amigas que me ayudaban, me daban seguridad al ver que
había más gente como yo. Y también empecé conocer a chicos con los que catear
y hablar por teléfono. He de reconocer que me encantaba a veces calentarles y
sentir que alguien me deseaba tal y como era.
Hasta que hace unos días decidí que ya estaba harta del closet, de fantasías y
tonterías y quería demostrarme que se siente siendo un día realmente una
mujer. Así que según me levanté me depilé todas las piernas y dejé todo mi
cuerpo sin un pelo excepto un poco en el vello púbico. El pecho y brazos
siempre lo llevo depilado. Cogí toda mi ropa, mis botas y me marche a Bilbao.
Allí compré una peluca mejor que la que tenía y algunos complementos y
maquillaje más y me fui a un hotelito de Baracaldo. Después de comer Me empecé
a arreglar, primero me puse un conjunto de sujetador y braga negro y las
medias (sin la sensación de las medias en mis piernas no es lo mismo) las
botas. Me veía preciosa con las piernas tan sexys. Y comencé a maquillarme con
tonos azules y grises y labios granate. Me quedó muy bien, me puse la peluca y
me vestí con una blusa semitransparente granate y una falda muy hippie del
mismo color. Modestia aparte la verdad es que estaba muy bien, porque soy
bajita y delgada, y aunque se notaba algo de corpulencia porque soy muy
deportista, estaba fenomenal, muy moderna, femenina y sexy.

Una vez estaba vestida me apetecía salir a dar una vuelta. Allí no me conocía
nadie, así que podría hacerlo sin problema. Cogí el bolso, abrigo y salí. El
recepcionista me miró con cara rara, como diciendo que quien era esta pero no
dijo nada.
Salí y al principio es una sensación extraña, porque te crees que todo el
mundo está mirándote, pero no es cierto, la gente va a sus
cosas. La verdad es que sentir el viento en las piernas rozando con las medias,
mientras andas por sobre los tacones por la calle es genial. Encontré un ciber
y entré para que me viesen mis amigos cibernéticos por la cam. La verdad es
que nadie nota que eres un travesti y si lo notan son muy discretos, la verdad
es que me sentía muy cómoda. Con voz lo más suave que pude le pedí un
ordenador al dependiente y me puse a catear. Puse la cam con varios amigos y
había dos de Bilbao, con uno de ellos había hablado varias veces de quedar
pero al final ninguno de los dos podía o surgía algo. Cuando le dije que
estaba en Baracaldo y me vio por la cam me dijo que podía quedar. a mi me
apetecía estar con un hombre, así que quedamos en la puerta del teatro
principal, allí hay un parking y se puede quedar bien. Quedamos en 1 hora.
Seguí cateando y me dieron mucha confianza los piropos y halagos que recibí
por Internet. Llegada la hora me fui acercando al teatro, estaba excitadísima.
Llegué diez minutos antes. Me comían los nervios, Y si era un friqui o un raro
o un peligroso, estaba un poco acojonada. Él llegó 15 minutos tarde, ya pensé
que me daba algo. Estaba bastante bien, un poco gordito pero de cara bastante
guapo, me conoció y me dio dos besos, me piropeó diciendo que era muy guapa y
empezamos a hablar (él también parecía nervioso) eso me tranquilizaba.
Charlamos un rato sobre los trabajos y cosas en general y parecía un tipo
normal, dimos una vuelta y me empecé a sentir cómoda, me agarró de la cintura
y me gustó mucho, le dije de tomar algo en un bar, entramos y pidió el.
Seguimos hablando y en un momento se acerco y me besó, eso me encantó, besaba
muy bien y me encantaba el roce de su barba de dos días sobre mi cara.
Seguimos besándonos en la calle y me dijo que donde podíamos hacerlo, yo le
dije de la habitación del hotel y nos dirigimos hacia allí besándonos y
metiéndome mano. Cuando entramos en el hotel el recepcionista por su cara
debió flipar, pero yo estaba lo que estaba, nada más entrar en la habitación
seguimos besándonos y metiéndonos mano, yo le tocaba el instrumento por encima
del pantalón y se sentía hermosa.
Se la saqué y comencé a acariciar, él me bajó la blusa y los tirantes del
sujetador y comenzó a chuparme los pezones, ummm que rico, en eso me agaché y
me la metí en la boca, sabia muy bien, después de unas chupaditas le puse un
capuchón y comencé a mamarla despacito, me encantó, cada vez con más ritmo la
metía y sacaba de mi boca y con mi lengua le acariciaba el glande. Cuando ya
llevábamos un rato, me dijo que le tocaba a él, me bajó la falda, las medias y
la braga y se agachó para mamármela, lo hizo tan rico que me acabé corriendo.
Seguido me agaché y seguí mamándosela, la verdad es que le excitaba mucho
porque no se le bajaba ni un momento. Me dijo que quería follarme y yo estaba
loquita por sentirla dentro. Le dije que se tumbase en la cama, que al
principio me gustaba a mí arriba. se tumbo, me terminé de quitar la falda y la
blusa y me quede en sujetador, medias y tacones, me senté encima de él y
comencé poco a poco a introducirme su hermoso instrumento de unos 18
centímetros, que gusssstoooo!!!, al principio me dolía muchísimo y eso que me
había echado vaselina mientras me vestía por si acaso llegaba este momento,
pero poco a poco mi ano fue cediendo y entraba más y más, una vez entera
adentro yo creí que me moría, comencé a sacarla, ya dolía menos, y volvía
meterla y a sacarla, cada vez más y más rápido y ya empezaba a gustarme, seguí
un rato más, hasta que él me dijo de cambiar. Me puse a cuatro patas y me la
metió hasta dentro, no me dolió mucho porque el agujero ya se había hecho a la
medida y empezó a bombear para dentro y fuera, creí que me moría, no se si de
gusto o de dolor, pero me encantaba.

Hasta que acabó corriéndose dentro. Le quité el condón y se la acaricié, me
había encantado, se la limpié con la boca, me sentía una zorra y la verdad es
que mi culo pedía más gusto, pero el ya no podía mas, nos dimos unos cuantos
besos más y se vistió y se marchó. Yo me quedé tumbada con el culo dolorido
pero con una sonrisa de gusto que no la recuerdo en mi vi
da. Me volví a vestir y salí a dar una vuelta por la calle, necesitaba pensar,
pensar en que esto es lo que quería en mi vida, quiero ser una mujer.
Si te gustó el relato me encantaría que me lo hicieses saber a mi e-mail, y si
quieres quedar y conocernos también estoy abierta a todo.